Desde septiembre 2021 la Galería Blanca Soto decidió hacer un Recorrido por el Arte Contemporáneo Vasco.

Este proyecto surge para descubrir artistas contemporáneos que en muchas ocasiones han quedado eclipsados o bien por razones ajenas al arte o por grandes artistas como Oteiza o Chillida.

Los 10 artistas seleccionados y expuestos en la Galería Blanca Soto a lo largo del 2021-2022 tienen la peculiaridad de trabajar materiales autóctonos de este territorio: hierro, madera y alabastro.

Entre ellos hemos seleccionados 3 para la Feria ESTAMPA:

DANIEL IBARZABAL (Zumarraga, 1968)

Alquimista del hierro, se mueve entre lo artesanal y lo industrial, realizando piezas donde el hierro es el protagonista.

Este material se presenta en todas sus manifestaciones, desde el oxidado, el esmerilado o el lucido.

El artista juega con ellas, combinándolas con la geometría y el biomorfismo, tomando formas tanto racionales y constructivistas como elementales de la naturaleza.

Los volúmenes se presentan ligeros y llegan a la abstracción a través de una descomposición de planos, dando protagonismo al espacio y al vacío y generando una suerte de esculturas multifunción, soldando aristas, líneas, planos, huecos y perfiles.

La serie «JOKU» (juego), de formas compactas y geométricas, permite al observador poder manejar la pieza, moviéndola, jugando con ella, combinándola de numerosas maneras. Invitando al que las esculturas se puedas tocar y manipular, generando una forma diferente en cada movimiento.

Las series «Vueltas al Sol» y «Horizonte», con sus formas redondas y rectilíneas, dan al hierro ligereza y armonía.

“A menudo, el arte moderno no gusta porque no se entiende, estando el ojo más acostumbrado al arte neoclásico, romántico, y al naturalismo en su representación de la vida. Pero hoy, las tendencias de la pintura o la escultura no aspiran a mostrar la vida tal como es, sino a crear otra realidad, cambiar de perspectiva y de ideas preconcebidas. Por eso, entender la escultura moderna no puede convertirse en un obstáculo. Para mí, tiene que entrar primero por los sentidos y, solo después, por la razón. Mi propósito es crear una obra lo suficientemente abierta para que cada uno la interprete como quiera.”

 

JOSÉ PABLO ARRIAGA (Markina-Xemein, 1969)

Nacido en una familia de artesanos de la madera, Arriaga la trabaja con excelente oficio y maestría, además de la piedra acrílica, realizando piezas de un fuerte, pero al mismo tiempo suave carácter.

Su arte es un testimonio expresivo de su vida, desvelando estados emocionales provocados y suscitando preguntas sin ofrecer una respuesta sencilla.

Cada serie pone de relieve sus experiencias, teniendo como hilo conductor el elemento dinámico de esperanza que palpita en cada una de sus piezas.

Una esperanza que se presenta como un estado de equilibrio y armonía, que lucha contra toda tensión, que pueda presentarse.

Por supuesto todas las obras en piedra acrílica (material industrial) son totalmente blancas y presentan a la vez un punto de extrema tensión donde se produce una hinchazón, ruptura, desgarro; y un punto de extensión, de relajación y esperanza, donde la obra alcanza una forma más relajada y armoniosa.

Si bien sus obras están realizadas con materiales resistentes como la piedra, cemento o madera, ninguna resulta estática.

 

JUAN LUIS GOENAGA (San Sebastián, 1950)

El desinterés de Juan Luis Goenaga por la comunicación verbal se traslada a sus obras, que hablan por él. Goenaga pinta para sí mismo, su pintura es una realidad indisociable de su propria existencia.

La tensión que se genera en la confluencia de lo físico con lo intelectual convierte su obra en algo extenuante y liberador a la vez. Entra en el cuadro y lucha cuerpo a cuerpo con él en una intensa danza.

Su obra se mueve en un proceso casi alquímico, entre el contacto con la naturaleza, las lecturas científicas y la inspiración prehistórica, transitando de forma espontánea entre la abstracción y la figuración. Una misma obra puede recorrer ambos caminos.

Puede además volver sobre una obra insistentemente, añadiendo capa sobre capa, haciendo que sus cuadros no se den por terminados nunca.

En sus obras observamos matices de Tiziano, azules de Velázquez, negros y grises de Goya, los colores luminosos de El Greco, pero también muy semejantes al expresionismo de De Kooning, avanzando hacia el espectador con figuras antropomorfas y personajes entrevistos que surgen de la piedra y de una naturaleza silente, salvaje y mágica.

 

A estos artistas, se suma la obra textil de ALEJANDRA CORRAL (Madrid, 1971)

Alejandra parte de la pintura, para luego dedicarse al papel y al textil, mediante la elaboración de tapices.

Su obra se caracteriza por la búsqueda constante de soportes nuevos, la investigación de técnicas artesanales tradicionales, la fuerza del colorido y su mensaje descarnado y sin tapujos.

Blanca SotoESTAMPA 2022