Pinta London 5

Colectiva

CREADORES PARTICIPANTES

Sergio Sotomayor, Paula Anta, Jesús Zurita, José Luis Serzo, PSJM, Imanol Marrodán

 

Sergio Sotomayor

Sotomayor está interesado en la intersección entre biología y tecnología, centrando sus proyectos e investigaciones en teorías sobre la evolución de la conciencia y de los procesos cognitivos, la extensión hacia nuevas dimensiones como el ciberespacio y la realidad virtual, así como los avances en la exploración del mundo subatómico, la física cuántica, la ingeniería genética y las derivaciones de todo ello sobre el desarrollo de la vida y la inteligencia artificial. Su espíritu científico no se prescinde de un enfoque fundamentalmente poético: nos da a ver una metáfora del subconsciente sumergida en una ambiente del infinito, del eterno, en la que la conciencia vuelve una pieza del engranaje entre el microcosmos y el macrocosmos. Su trabajo ha obtenido diversos reconocimientos como haber sido seleccionado en la convocatoria Tentaciones 08 promovida por Estampa, Premio 2008 al mejor artista emergente de la Asociación Madrileña de Críticos de Arte, beca de residencia en la prestigiosa institución francesa Casa de Velázquez de Madrid, beca de formación y producción en la Fundación Pilar i Joan Miró de Palma de Mallorca, premio de producción en la convocatoria Photographica 09. Su obra ha sido expuesta en ferias de arte como SCOPE (Miami), ARTEBA (Buenos Aires) y ESTAMPA (Madrid), así como en festivales internacionales especializados en vídeo y creación digital como FILE (Sao Paulo), ZOOM IN (Zamora), OPTICA (Paris, Madrid, Gijón) y LOOP (Barcelona). Recientemente ha sido invitado para participar en la Bienal Europea de Arte Contemporáneo MANIFESTA 8, dentro de su programa de proyectos paralelos, con una exposición individual en el Centro Párraga de Murcia.

Paula Anta

L’architecture des arbres está compuesto por una serie de 4 fotografías realizadas a diferentes instalaciones elaboradas en distintos espacios del edificio de la Cité International de Paris. De esta manera, establezco, a través de ellas, un juego con elementos de la naturaleza y estructuras arquitectónicas, planteando así una escenografía donde, de manera sutil, como si del trazo de un dibujo se tratara, la naturaleza se introdujera en la estructura. A través de la figura del árbol, de sus ramas irregulares -líneas informes y orgánicas-, se penetra dentro de una arquitectura fría y distante. El árbol está, así mismo, manipulado, su forma se debe al conjunto que le rodea, que invade. De esta manera, naturaleza genera una convicción que contrasta con lo sólido de la estructura. Se establece entonces, una relación entre ellos, silenciosa, sutil, una incisión casi indolora.

Jesús Zurita

La obra de Jesús Zurita  espera contar con el espectador como compañero para un paseo por entornos y momentos en los que perderse es tan fácil como lógico. Las vistas ofrecidas se someten a la luz de un sol cobarde, oculto, filtrado y multiplicado que borra nuestra sombra sobre el camino y nos desorienta dejándonos casi ciegos. Sabemos que hay un sol por su ardor, sabemos del terreno por los tropiezos y las agresiones de lo que nos espera en la ceguera; sabemos del paisaje por el miedo a lo que no podemos controlar, otredad absoluta que se curva para que volvamos una y otra vez. Son obras técnicamente muy simples: tinta y pinceles viejos para plantear este paseo sin búsqueda pero lleno de encuentros. El blanco que es fondo de todas estas obras es la plenitud solar de todo aquello que nos rodea, revelándose parcialmente según los pasos que demos. Nunca pasaremos dos veces por el mismo sitio aunque siempre deambularemos en el mismo entorno. Y siempre nos encontraremos con fragmentos que inevitablemente convulsionarán en escenas. Éstas escenas carecen de historia. Su tiempo es un presente continuo tan afilado como el de la asfixia. Debemos adaptarnos a ellas sin imposiciones ni prejuicios; participar de sus sombras y ecos para tropezar, pincharnos y desollar nos con su retorcida vegetación. Obligación y derecho de todo testigo, se nos muestran para observarlas pero sobre todo para recordarlas. Saltamos el hecho de comprender, de acotar un perímetro acomodaticio que no sirve de nada. Probamos  a aprehender del modo más puro posible. Me refiero a situar estas escenas directamente en nuestra memoria, hogar en el que somos realmente. Donde podemos entender la vida y al que atendemos con cada respiración. Lugar  donde el hecho es experiencia antes que magnitud. Sin juzgar. Porque en estas escenas, en estos entornos trazados por nuestro errático paso somos testigos de la necesidad y sus pompas. La desesperación sopla sobre todos, retorciendo árboles y quemándonos aún cobijados. Y la crueldad, repentinamente, queda justificada en estos páramos… “no hay más remedio” se talla en las rocas. Lo que es vital por supervivencia se funde con dentelladas sin hambre en algunas esquinas oscuras. Y sonrisas  un poquito podridas. Los placeres, aún deformados en pellizcos retorcidos, se mantienen como  el ritmo para nuestro pulso.

José Luis Serzo

El sueño del rey (de la república) narra la historia de un rey -anónimo- que de un tiempo a esta parte tiene sueños que le inquietan; en ellos él mismo se ve como un pastor, como un hombre libre en plena comunión con su ganado y con la naturaleza. Es así como nuestro protagonista se da cuenta de que realmente sueña con ser “otro”, un “otro” mucho más fiel a si mismo, más auténtico, verdadero y libre.  Nuestro rey sueña con ser dueño de su vida y su destino; sueña con liberarse de unas pesadas cadenas de oro, que aunque puedan aparentar una inmensa belleza, le privan de la suya interior.  El viejo rey rejuvenece en su sueño, recomponiendo su dolorido cuerpo entre los balidos de sus carneros. Aunque sigue manteniendo el mando –ya que guía a su rebaño lo mismo que el rey a sus súbditos–, el ser humano que descubre en la ensoñación se mueve impulsado por la tranquilidad de lo inmaterial, de lo elemental… Su techo es el raso y su lecho la propia tierra.

PSJM

PSJM formaliza esta nueva obra ciñéndose estrictamente a los materiales de la pintura. De un modo más o menos explícito, la reflexión sobre la pintura ha permeado la trayectoria de este equipo. Pese al carácter artesanal de estos cuadros, la precisión y limpieza de su factura semejan la mano implacable de la máquina. Los colores primarios industriales son aplicados drásticamente  siguiendo composiciones radicales que toman la figura del anguloso triángulo como elemento dominante. Ajenos a cualquier pretensión decorativa, estos “cuadros que se leen” sugieren una cruda realidad que ha sido objetivada por el flujo de información impersonal. Datos y colores que ocultan dramas personales, tendencias ideológicas dominantes, descontento social.

Imanol Marrodán

Creador y pensador crítico interdisciplinar que ha centrado su trabajo dentro del marco de la investigación y la creación artística contemporánea. Ha expuesto sus proyectos en numerosos países como Reino Unido, Francia, Alemania, Portugal, Bélgica, Corea, Argentina, Suiza y Estados Unidos. Su obra ha participado en numerosas ferias internacionales de arte contemporáneo además de estar presente en importantes colecciones de museos e instituciones públicas y privadas. Cabe destacar además su labor crítica y de gestión en la producción de diferentes eventos relacionados con el arte y pensamiento contemporáneo.

Blanca SotoPinta London 5